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XXIII Clásicos del Atlas: El “rally Dakar” que tú también puedes correr se disputa en Marruecos

El rally Clásicos del Atlas es un rally de regularidad en el que pueden participar pilotos aficionados de diversos niveles. Se disputa en Marruecos, y es una fantástica oportunidad para adentrarse en el mundo de la competición todoterreno o, simplemente, para disfrutar de la conducción off-road en un escenario fascinante apoyado por una abnegada organización.

En los tiempos que corren, es difícil mantener lo genuino de la competición automovilística. La era digital cercena continuamente los hechos románticos del deporte del motor. En el raid Clásicos del Atlas, los amateurs tienen su paraíso, pudiendo disfrutar de una competición asequible en lo mecánico y en lo logístico que en los vehículos a utilizar tiene su primer aliciente, ya que deben tener veinte años de antigüedad, pudiendo ser turismos o todoterrenos, igualándose sus prestaciones al contar con recorridos diferentes preparados por la organización en función de las dificultades del terreno.    

Tan solo hace falta una mínima preparación que incluye algunas medidas de seguridad para poder estar en la salida de la carrera en igualdad de condiciones que el resto de participantes. Como complemento a la preparación, desde la organización se ha desarrollado una aplicación que utiliza cada inscrito y que permite establecer medias, detectar excesos de velocidad, geolocalizar de forma continua donde se encuentra cada equipo, y establecer clasificaciones y penalizaciones, lo que facilita el día a día de la prueba.  

Además, la organización del Clásicos del Atlas está formada por antiguos participantes del Dakar africano, médico con experiencia en carreras internacionales y personas del mundo del todoterreno con años de experiencia en el sector, lo que supone toda una garantía para los participantes.

Así es el rally Clásicos del Atlas

El recorrido del Clásicos del Atlas es completo y variado. Hay etapas especiales en dunas, en pistas de buen piso y otras más rotas, campo abierto y zonas de montaña, sin olvidar la ya típica etapa prólogo en las playas del norte, donde las mareas pueden llegar a jugar una mala pasada a los que no estén atentos, y la etapa nocturna donde hay que extremar la concentración.

Para salir airoso de todo, es imprescindible saber interpretar un rutómetro donde aparecen los pormenores de la etapa, tener buenas dotes de navegación, ya que hay momentos en los que hay que avanzar por rumbos y sobre todo saber cumplir con las medias indicadas previamente para penalizar lo mínimo. Para acabar de establecer una clasificación que premie a los mejores, la última especial es muy corta, pero las velocidades medias, en vez de deber ser cumplidas al minuto, se establecen al segundo.

En cualquier caso, no todo son exigencias. El rally Clásicos del Atlas está pensado para que sus participantes disfruten. Buenos alojamientos permiten reponerse al final de cada jornada, las especiales, sin madrugar demasiado, son concentradas, terminándose alrededor de la hora de comer, y hasta tres días se hacen etapas en bucle, por lo que la caravana no se mueve.

En colaboración con empresas locales, se cuenta con equipo de mecánicos y talleres concertados, si es que los deportistas no pueden hacer correctamente el mantenimiento de sus coches. Hay varias categorías convocadas según el vehículo y la velocidad media escogida, recibiendo premio los mejores, aunque existen también galardones y recompensas al mejor Toyota, al mejor madrileño, etc. En el precio de inscripción van incluidos el pasaje ida y vuelta del coche, piloto y copiloto, los hoteles y la participación en la carrera. Toda la información se encuentra en su web: www.raidclasicosdelatlas.com

Crónica del rally Clásicos del Atlas XXIII 

En la carrera recién celebrada, entre los todoterrenos los mejores fueron los portugueses Pacheco padre e hijo a bordo de un Nissan Patrol. Segundo fue el Mitsubishi Montero de Sarrión-Cornejo, cerrando el podio Pereda-Iriarte con un Jeep Grand Cherokee.Dos Toyota Land Cruiser se clasificaron a continuación, respectivamente los de Pedragosa-Beltri y unos hermanos, los López.

Entre los turismos, Gutiérrez-Bujan, quienes anunciaron su compromiso matrimonial durante la carrera (cosas del desierto) con el Mercedes que usarán en la boda. Segundos fueron los hermanos Pichaco a bordo de un Peugeot 106, ocupando el tercer puesto los primos Vázquez, en un Renault 5. El Peugeot 205 de Cruz-Medrán fue cuarto, precediendo al Fiat Uno de Martinez-Abalde. Ahora ya sólo queda esperar a la próxima edición.

Fotos del rally Clásicos del Atlas XXIII