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11 motivos por los que tu coche puede estar gastando más gasolina de lo normal: y así los solucionas

¿Sueles controlar el consumo de gasolina de tu coche? Muchos conductores ponen a cero el consumo medio de combustible en el ordenador de abordo justo después de cada repostaje o antes de un viaje largo para controlar los litros que ha consumido por cada 100 kilómetros. En cualquier caso, es una cifra orientativa en la que influye mucho la ruta, la temperatura exterior y nuestro estilo de conducción.

De todas formas, todos conocemos nuestro coche y basta con estar un poco alerta para saber si el consumo de gasolina o diésel es el que debería. Si notas que el depósito se vacía más rápido de lo habitual a pesar de tener una rutina más o menos fija, quizá puede haber algún problema (más o menos grave) detrás.

La buena noticia es que la mayoría de estos problemas tienen solución. Por eso, a continuación te contamos las 11 razones por las que tu coche puede estar gastando más gasolina de lo normal. Y lo más importante: cómo solucionarlo para que la conducción siga siendo eficiente y económica.

Estas son las razones que pueden disparar el consumo de gasolina

Todos queremos que el consumo de gasolina esté en la cifra más baja dentro de su ventana habitual, porque eso significa que nos estamos ahorrando dinero en repostajes y que además el vehículo contamina menos. Si ha aumentado sin motivo aparente, Norauto ha recopilado algunos de los motivos que lo explican.

La presión de los neumáticos no es correcta

Los neumáticos son los que nos mantienen en contacto con el asfalto. Igual que es importante cambiarlos cuando el dibujo está desgastado, también debemos controlar que la presión sea adecuada. Si está demasiado alta o demasiado baja, lógicamente influye en el consumo de gasolina.

Control de la presión de los neumáticos
Fuente: Freepik

Lo ideal es comprobarla regularmente y asegurarnos siempre de que esté en las cifras que recomienda el fabricante. Normalmente, todos los coches tienen una etiqueta con los valores, uno correspondiente al vehículo con poco peso y otro con mucho equipaje o pasajeros.

El mal estado de los neumáticos influye en la gasolina

Esta segunda razón está muy relacionada con la anterior. Los neumáticos son responsables del 21% del consumo del vehículo, según Continental, así que si están demasiado desgastados (con una profundidad por debajo de 3 mm) pueden aumentar el consumo de gasolina y además suponen un riesgo para la seguridad.

Aceite en malas condiciones

Seguramente no te vamos a descubrir nada que no sepas. El aceite es el encargado de lubricar, proteger el motor y reducir el desgaste que provoca la fricción de las piezas. Por eso, es fundamental utilizar el aceite que recomienda el fabricante y cambiarlo a los kilómetros que se indican.

Junto con el aceite, también hay que hacer el mantenimiento del filtro de aceite y si toca, el de los filtros del habitáculo, aire y combustible. No cumplir con estas obligaciones puede aumentar el consumo de combustible, las emisiones de gases de CO₂ y además perjudica al rendimiento del motor.

Filtro del aire y su relación con la gasolina

Filtro de aire sucio
Fuente: Freepik

De todos los filtros que lleva un coche, el del aire es el que tiene una repercusión directa en el consumo y la contaminación. Su función es facilitar que entre aire limpio al proceso de combustión. Por tanto, es tan sencillo como cambiarlo a los kilómetros que indique el fabricante.

Vigila las bujías y los calentadores

Las dos piezas tienen que estar en perfecto estado para que funcionen bien y que, por tanto, el ciclo de combustión sea perfecto. Por ejemplo, una avería en las bujías suele manifestarse en forma de aumento del consumo de gasolina. También con tirones, inestabilidad al ralentí, problemas al arrancar o pérdida de potencia.

Inyectores dañados

Los inyectores se encargan de distribuir el combustible dentro del motor. En caso de avería, esa mezcla no va a ser homogénea y, por tanto, va a aumentar el consumo de combustible. Todo el sistema de inyección en general influye tanto en el consumo como en los niveles de contaminación.

Problemas con el catalizador y filtro de partículas

Cualquier avería en el sistema de escape provoca fugas, la rotura del catalizador o la obturación del filtro de partículas. En consecuencia, todo esto provoca una mala combustión y un aumento desmedido del consumo de la gasolina o el diésel.

Daños en el tapón de la gasolina

Repostaje de gasolina
Fuente: Freepik

Probablemente es una de las razones más absurdas de esta selección y también la más barata, pero quizá la has pasado por alto. Si el tapón de la gasolina no cierra bien, está demasiado desgastado e incluso no lo has colocado bien, es muy probable que la gasolina o el diésel se evaporen y que se dispare el consumo.

Mal funcionamiento de la bomba de gasolina

Lógicamente, cualquier avería en la bomba de gasolina provoca una mala combustión. La función de esta pieza es extraer el combustible del depósito para introducirlo en el circuito y que finalmente llegue al motor. Por tanto, si no funciona bien y la presión no es la adecuada, puede aumentar el consumo de gasolina o diésel.

Latiguillos de freno y pinzas en mal estado

Cualquier avería en los frenos influye directamente en el rendimiento del vehículo. Si estas piezas están dañadas, las pastillas presionan de manera constante sobre los discos de frenos y hay un efecto de frenado permanente, lo que provoca un aumento en el gasto de gasolina.

Funcionamiento incorrecto de la sonda lambda o sensor de oxígeno

La última avería a la que debes prestar atención es al mal funcionamiento de la sonda lambda o sensor de oxígeno. Su función es regular la relación entre el aire y el combustible durante el proceso de combustión, así que si no funciona correctamente, el vehículo contamina más y gasta más gasolina o diésel.