Pasar la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) es obligatorio para todos los vehículos matriculados, aunque la periodicidad varía según la antigüedad del coche. Por ejemplo, la primera inspección se realiza a los cuatro años desde la fecha de la primera matriculación; a partir de ahí, los coches tienen que pasarla cada dos años hasta que cumplan 10 y a partir de ahí, anualmente.
Ahora bien, ¿qué ocurre si se me pasa la fecha y tengo que pasar la ITV fuera de plazo? Para empezar, es raro que ocurra, porque te avisarán por todos lados. A veces, la DGT te envía una carta o notificación informándote de la fecha límite para realizarla. Si estás registrado en la aplicación miDGT y tienes vinculado tu vehículo, también recibirás una notificación en el móvil. Y si ya has pasado la inspección en alguna estación, es muy probable que se encarguen de avisarte vía SMS.
En cualquier caso, si se te olvida estarás circulando con la ITV caducada, lo que está castigado con una multa y además tiene muchas otras consecuencias.
Esto es lo que ocurre si pasas la ITV fuera de plazo
Supongamos que no has recibido ninguna notificación ni te has acordado de pasar la ITV y cuando te has dado cuenta, ya había caducado. De hecho, el día que aparece en la tarjeta de la ITV es el primer día de vencimiento y no la fecha límite, así que ese día ya no podrás circular. Lo que tienes que hacer es pedir cita previa o acudir a tu estación más cercana, pero no te cobrarán más por hacerlo fuera de plazo.
Tampoco hace falta que esperes al último día, porque puedes acudir a una ITV con hasta 30 días naturales de antelación y se conservará la misma fecha de cara a la próxima inspección. Por ejemplo, si tienes que pasarla antes del 5 de mayo de 2025 y la pasas a mediados de abril, la fecha de expiración se mantendrá el 5 de mayo de 2026 y no se adelanta.
Lo mejor es que te anticipes y no lo dejes para el último momento, porque quizá no hay cita y te puedes llevar una multa. De hecho, a diferencia de lo que muchos conductores piensan, tampoco está permitido conducir con la inspección caducada, ni aunque te dirijas a una estación a pasarla.
Las consecuencias de llevar la ITV caducada (y la multa)
La multa por circular con la ITV caducada (incluso aparcar en la vía pública) es de 200 euros, exactamente igual que si circulas con un resultado desfavorable. Si lo haces con la inspección negativa, la sanción puede aumentar hasta los 500 euros, a menos que vayas a un taller para reparar la avería.
En este último caso, tienes 2 meses para reparar la avería del vehículo y volver a llevarlo a una ITV, porque podrían llegar a dar de baja el vehículo si no lo haces. Además, tienes que saber que la manera que tiene la DGT de multarte si no llevas la ITV al día no es a través de un control de Policía únicamente. Hay cámaras en carreteras y ciudades españolas que leen la matrícula y pueden controlar si el coche tiene la ITV al día o no. Si no es el caso, no les hace falta nada más para enviarte la sanción a casa.
Por tanto, lo mejor para evitar líos es que consultes siempre la fecha de vencimiento y la dejes apuntada para no circular sin la ITV en vigor. Si no, siempre puedes consultarlo en la pegatina del parabrisas, porque es obligatorio llevarla. Si no lo haces, la multa puede ser de hasta 100 euros.
Y hay otra consecuencia más importante: si tienes un accidente sin tener la ITV en vigor, el seguro no cubre absolutamente nada. Tampoco podrás, por ejemplo, venderlo sin tener todos los papeles en regla.