Nada puede ser más frustrante que subirse al coche, girar la llave en el contacto y descubrir que el motor no responde. En ese momento, la primera reacción suele ser entrar en pánico y llamar a la grúa, pero en muchos casos, el problema tiene solución sin necesidad de recurrir a asistencia externa. Antes de asumir lo peor, es recomendable realizar una serie de comprobaciones que pueden ahorrarte tiempo, dinero y la molestia de esperar por un servicio de auxilio en carretera.
1Revisa las luces del tablero

Cuando un coche no arranca, el primer paso es observar el tablero de instrumentos. Las luces de advertencia proporcionan información clave sobre el estado del vehículo y pueden indicar el origen del problema. Si ninguna luz se enciende, lo más probable es que la batería esté descargada o haya un problema en el sistema eléctrico.
En cambio, si aparecen testigos luminosos como el de la batería, el aceite o el motor, es importante interpretarlos correctamente. En algunos casos, apagar y encender el contacto nuevamente puede resetear el sistema y permitir el arranque. Sin embargo, si la luz del motor o el inmovilizador permanecen encendidos, podríamos estar ante un fallo más serio que requiera revisión mecánica.