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Los fabricantes europeos de automóviles no quieren una normativa ‘CAFE’ de golpe y porrazo

La Asociación de Constructores de Automóviles Europeo ha hecho un llamado contundente a los responsables políticos de la Unión Europea para que reconsideren la regulación de emisiones de CO2 actualmente en vigor. En este artículo, exploraremos en profundidad la necesidad de flexibilizar la normativa de emisiones de dióxido de carbono CAFE (Emisiones de Combustible Medias Corporativas), así como las implicaciones que esto tendría para los fabricantes de automóviles y para el sector automotriz en su conjunto.

Propuesta de flexibilización: Opciones para el futuro

En su comunicado, la Asociación de Constructores de Automóviles Europeo ha sugerido dos opciones que podrían ayudar a abordar la normativa de emisiones para el período 2025-2029:

  1. Introducción gradual del 90% de cumplimiento para 2025.
  2. Introducción gradual del 95% de cumplimiento para 2026.

Las emisiones de CO2 de los coches vendidos en la UE deben bajar de 115 a 93,6 gramos por kilómetro para 2025. Los fabricantes que no cumplan con estas normativas se enfrentan a sanciones significativas: hasta 95 euros por cada gramo excedido, lo que podría sumar multas de hasta 16.000 millones de euros en todo el sector.

Impacto en la industria automotriz

Estas sanciones podrían tener repercusiones devastadoras, ya que el dinero que debería destinarse a la innovación y creación de puestos de trabajo podría quedar atrapado en pagos de multas. Además, la normativa en su forma actual podría llevar a la limitación de la producción y las ventas de vehículos de motor de combustión interna, cerrando fábricas y generando desempleo.

Desafíos del mercado de vehículos de cero emisiones

La preocupación de la Asociación se extiende al hecho de que podría haber pagos a competidores, incluyendo a fabricantes fuera de la UE, mediante fondos comunes de derechos de emisiones, lo que representaría una pérdida para la industria local. Esto no solo distorsionaría el mercado, sino que también pondría en peligro la rentabilidad de los fabricantes europeos, debilitando su competitividad en un entorno ya de por sí difícil.

Las dudas sobre la capacidad de los fabricantes para vender vehículos eléctricos (VE) a precios competitivos también son alarmantes. La necesidad de equilibrar los costos y precios de los VE podría llevar a una devaluación del mercado de segunda mano, afectando gravemente la economía del sector.

La realidad de la demanda de vehículos eléctricos

La Asociación ha querido aclarar que la propuesta de flexibilización no implica una reducción de los objetivos de reducción de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de la UE. Según Acea, la idea de que la flexibilización mataría estos objetivos ignora un aspecto crucial: el problema actual de la demanda de vehículos de cero emisiones en la Unión Europea.

Factores que limitan la demanda:

  • Falta de infraestructura de recarga
  • Comodidad de uso
  • Coste total de propiedad
  • Asequibilidad de los vehículos

En la actualidad, se ofrecen más de 370 modelos de vehículos eléctricos de batería en el mercado europeo, incluidos 16 modelos por menos de 30.000 euros. Sin embargo, la falta de un marco sólido para aumentar la demanda sigue siendo un obstáculo importante.

Lógica detrás de la producción: Una cuota justa

La idea de que los fabricantes producirían un vehículo de motor de combustión interna por cada eléctrico que no lograran vender ha sido calificada como incorrecta. Acea sostiene que los fabricantes producen vehículos para satisfacer la demanda real y proyectada del mercado, y no simplemente para cumplir con «cuotas» de cada tecnología.

Un futuro incertidumbre sin flexibilidad

Los fabricantes europeos están decididos a aumentar las ventas de vehículos eléctricos para alinear sus operaciones con los objetivos ambiciosos establecidos en el programa ‘Fit for 55’ de la UE. Sin embargo, se señala que la falta de flexibilidad en la normativa de emisiones podría adentrar a la industria en un ciclo de incertidumbre regulatoria.

El impacto potencial en el mercado

Sin un mecanismo de cumplimiento promedio, se podrían ver obligados a tomar decisiones drásticas, como realizar reducciones de precios extremas o incrementar su oferta de vehículos eléctricos de maneras que no consideran sostenibles.