Hace solo unos días amanecíamos con un la trágica noticia de que un incendio en un garaje de un edificio de viviendas de Alcorcón se había cobrado la vida de dos bomberos, había dejado a otro en estado crítico y además había que añadir 13 intoxicados leves. Incendio que según la información del 112 había sido provocado por un coche eléctrico, lo que ha vuelto a reabrir la polémica sobre la seguridad que ofrece este tipo de vehículos que por lo que parece, mas pronto que tarde, todos tendremos que adoptar en nuestras vidas.
Polémica que está servida porque se trata del cuarto incendio de estas características que se ha registrado en la Comunidad de Madrid en solo tres meses. Por lo que no es baladí que gran parte de la población vea al coche eléctrico como una amenaza, más que como un medio de transporte en busca de la eficiencia y el respeto por el medio ambiente.
Porsche Taycan: El coche eléctrico que han puesto en el disparadero
Volvemos a basarnos en la información que ha publicado el 112, haciendo incapié en que ese coche eléctrico era un Porche Taycan, que parece llegó a colisionar dentro del garaje con otro vehículo debido a un error de su conductor. En ese momento, la batería de iones de litio entró en combustión hasta explotar. Quizá lo más catastrófico que puede ocurrir en un coche eléctrico, porque es sabido por todos que en el momento en que esas baterías se incendian, apagarlas se convierte en un trabajo titánico en el que se deben de intervenir cientos de miles de litros de agua u otro tipo de sustancia. De ahí que se esté investigando en otro tipo de solución como mantas que agotan el oxígeno o incluso con piscinas para sumergir el vehículo. Aunque aún así hay que tenerlo controlado, porque una nueva deflagración es posible a posteriori.
Las baterías que utiliza un coche eléctrico, pero también todo dispositivo electrónico con los que convivimos a diario como smartphones, patinetes eléctricos, libros electrónicos… y así podríamos estar un buen rato, están formadas por paquetes de celdas, que en caso de rotura puede acabar en forma de incendio que, de forma fácil y rápida se extiende al resto de las celdas hasta explotar por completo. Y no te digo ya si lo extrapolamos al tamaño de las baterías utilizadas por un Porsche Taycan.
Un cúmulo de fatalidades con el peor desenlace posible
Ahora bien. No te quepa la menor duda de que todos y cada uno de los ingenieros que estuvieron involucrados en el desarrollo de ese sensacional coche eléctrico tuvieron en sus mentes desde el minuto uno un apartado tan vital como es la seguridad. Ningún fabricante quiere que su coche eléctrico se vea involucrado en una noticia tan trágica como esta, por lo que ponen todos sus conocimientos en pos de la seguridad. Eso antes de pasar las pertinentes pruebas de colisión que realiza un organismo como es EuroNCAP y que en su día dio la máxima puntuación (cinco estrellas) al Porsche Taycan.
El incendio de las baterías de ese coche eléctrico está claro que jamás debería haber ocurrido. Y a expensas de los informes futuros oficiales sobre el accidente ocurrido en Alcorcón, es lógico pensar en un cúmulo de fatalidades con dicho resultado. Habrá que saber la velocidad a la que impactó ese Porsche Taycan con el otro vehículo, porque hay versiones de ese sensacional coche eléctrico que aceleran de 0 a 100 km/h en solo 2,2 segundos. Poco más que un abrir y cerrar de ojos. E imagina lo que podría provocar un despiste como dudar entre acelerador o freno, que parece algo que jamás nos va a pasar, y que de ocurrir con un coche de combustión lo más sencillo es que acabe con que se cale y con un ‘aquí no ha pasado nada’.
Nuevos interrogantes ante la adopción del coche eléctrico
Como hemos dicho, lo ocurrido en Alcorcón no es otra cosa que un cúmulo de fatalidades, que han acabado de la peor forma posible. Abriendo el ‘melón’ de la seguridad de un coche eléctrico, que cada vez es más frecuente ver en nuestro garaje comunitario. Ahora habrá todo tipo de mensajes, de si prohibido aparcarlos en el interior (ojo que en Italia hay parking donde no te los dejan aparcar, como tampoco dejan estacionar a coches de GLP o GNC), que si poner medidas de seguridad adicionales… Que seguro que implementarán cuando el parque móvil de vehículos eléctricos aumente, porque nos guste o no por las causas que sean, todavía es casi irrisorio.
Lo dicho, un cúmulo de fatalidades que a espera de un veredicto final no hace otra cosa que sumar nuevos interrogantes a la adopción de un coche eléctrico. Aunque debes tener en cuenta que híbridos enchufables, híbridos e híbridos ligeros tampoco están libres de pecado al encerrar en sus entrañas una batería, por muy pequeña que sea y protegida que esté, para alimentar su parte eléctrica. De ahí que todo propietario deba tener ciertas precauciones y también conocer tres motivos por los que la batería de un coche eléctrico (o electrificado) puede llegar a incendiarse.
Fallo en la batería de iones de litio
Las baterías de iones de litio son el corazón de los vehículos eléctricos, proporcionando la energía necesaria para su funcionamiento. Sin embargo, su compleja química y estructura las hacen susceptibles a ciertos riesgos:
Fugas térmicas: Este fenómeno ocurre cuando una celda de la batería se sobrecalienta, desencadenando una reacción en cadena que eleva la temperatura de las celdas adyacentes. Esta escalada térmica puede culminar en un incendio. Las fugas térmicas pueden ser provocadas por defectos de fabricación, sobrecargas o daños físicos en la batería.
Cortocircuitos internos: La formación de dendritas, estructuras en forma de aguja que crecen dentro de la batería, puede perforar el separador entre el ánodo y el cátodo, causando un cortocircuito. Este tipo de fallo interno puede generar un calentamiento excesivo y, eventualmente, un incendio.
Daños físicos debido a accidentes o impactos
Los vehículos eléctricos, al igual que los de combustión interna, están expuestos a accidentes de tráfico. Sin embargo, en el caso de los eléctricos, un impacto severo puede comprometer la integridad de la batería:
Deformación de la carcasa de la batería: Un golpe fuerte puede dañar la estructura que protege la batería, afectando las celdas internas y aumentando el riesgo de cortocircuitos.
Penetración de objetos extraños: En colisiones, es posible que componentes del propio vehículo o elementos externos perforen la batería, provocando una reacción violenta que puede desembocar en incendio.
Es esencial que, tras cualquier accidente, incluso si no hay signos visibles de daño, se realice una inspección detallada de la batería para descartar posibles compromisos en su estructura.
Problemas durante el proceso de carga
El proceso de recarga es otro momento crítico para la seguridad de los vehículos eléctricos:
Uso de cargadores no homologados: Utilizar equipos de carga que no cumplen con las especificaciones del fabricante puede provocar sobrecargas o suministrar corriente de manera irregular, afectando la salud de la batería y aumentando el riesgo de incendio.
Carga coche eléctrico
Instalaciones eléctricas defectuosas: Conectar el vehículo a una red eléctrica con instalaciones en mal estado o inadecuadas puede generar fluctuaciones de voltaje o cortocircuitos, comprometiendo la seguridad del proceso de carga.
Sobrecalentamiento durante la carga: Cargar la batería en ambientes con temperaturas elevadas o sin una adecuada ventilación puede provocar un aumento excesivo de la temperatura de la batería, incrementando el riesgo de incendio.
Es recomendable seguir las indicaciones del fabricante respecto a los equipos de carga y las condiciones óptimas para el proceso, garantizando así una recarga segura.