Nada puede ser más frustrante que subirse al coche, girar la llave en el contacto y descubrir que el motor no responde. En ese momento, la primera reacción suele ser entrar en pánico y llamar a la grúa, pero en muchos casos, el problema tiene solución sin necesidad de recurrir a asistencia externa. Antes de asumir lo peor, es recomendable realizar una serie de comprobaciones que pueden ahorrarte tiempo, dinero y la molestia de esperar por un servicio de auxilio en carretera.
2Verifica la batería y el sistema eléctrico

Una de las causas más comunes por las que un coche no arranca es la batería descargada. Si al girar la llave no se escucha ningún sonido o el motor hace intentos débiles por encender, es probable que la batería no tenga suficiente carga para arrancar el coche.
Si tienes unas pinzas y acceso a otro vehículo, puedes intentar hacer un puente de batería. Conéctalas correctamente a los bornes de ambas baterías y prueba nuevamente el arranque. Además, algunos vehículos permiten calentar la batería pisando el embrague antes de girar la llave, lo que puede facilitar el encendido en climas fríos.
Otros problemas eléctricos pueden estar relacionados con el motor de arranque o con la llave del vehículo. Si el coche tiene un sistema de encendido electrónico, el chip de la llave podría estar dañado o no ser reconocido por el vehículo, lo que impediría el arranque.