La primavera es la peor época del año para los alérgicos, y la Dirección General de Tráfico (DGT) nos avisa de los peligros de conducir después de haber tomado antihistamínicos. Si durante estos meses tomas bilastina, ebastina, desloratadina o loratadina, desde Tráfico tienen algo que decirte.
La alergia primaveral muchas veces no se distingue a los resfriados, porque comparten síntomas como los estornudos, la congestión nasal o el picor de ojos y de nariz. Si un médico ha confirmado que tienes alergia y te ha recetado algún antihistamínico, lo primero que tienes que saber es si es compatible con la conducción. No todos lo son, pues depende de la generación que sea.
Hay un truco que nos da la DGT para saber si ese medicamento es compatible con la conducción: si en la caja aparece una señal de peligro, con el borde rojo, el fondo blanco y un coche en su interior, lee bien el prospecto. Lo más habitual es que los antihistamínicos aumenten la sensación de cansancio y somnolencia, que no es compatible con una conducción activa y atenta. Si quieres saber con qué antihistamínicos puedes coger el coche y con cuáles no es tan recomendable, toma nota.
Estos son los tipos de antihistamínicos que existen
La DGT quiere que aprendas a diferenciar los antihistamínicos de primera y segunda generación, porque no son iguales ni afectan al organismo de la misma manera.
- Primera generación: incluyen principios activos como la clorfenamina y la cinarizina. Suelen provocar efectos secundarios, como somnolencia, disminución de la concentración y de la coordinación, lo que evidentemente afecta a la capacidad para conducir. De hecho, está demostrado que algunos antihistamínicos pueden tener impacto en la conducción comparable a una tasa de alcohol en sangre de entre 0,5 g/l a 0,8 g/l.
- Segunda generación: son fármacos diseñados para minimizar los efectos sedantes, permitiendo así que la mayoría de personas los utilicen sin sentir una gran somnolencia. Según la DGT, los antihistamínicos con estos principios activos (bilastina, ebastina, desloratadina o loratadina) no producen efectos adversos en la conducción. Por tanto, son los más recomendables para quien tiene que conducir.
La DGT avisa: así afectan a la conducción
Tan peligrosos son los antihistamínicos no compatibles con la conducción como sufrir los principales signos de la alergia cuando estamos al volante. La DGT advierte que el lagrimeo de ojos, la congestión nasal, fatiga o los estornudos en cadena también nos hacen perder la concentración. De hecho, varios estornudos seguidos pueden retirar la concentración de la carretera durante unos 15 segundos.
Además, otro efecto importante de las alergias: alrededor del 50% de los alérgicos sufren alteraciones del sueño, lo que también provoca somnolencia durante el día y hace que no estemos tan atentos a la carretera. Por tanto, la DGT identifica dos problemas graves que ocurren con las alergias en España:
- La automedicación, porque podríamos estar tomando un fármaco que no es efectivo para nuestro tipo de alergia e incluso tener efectos secundarios al interferir con otros medicamentos.
- Si cuando el médico nos receta un antihistamínico no le indicamos que tenemos que conducir para que pueda recetarnos otro medicamento que no tenga efectos secundarios en la conducción o tomarlo a una determinada hora para que no tenga impacto en la conducción.
Al final, entre abril y junio se produce el pico de alergias en nuestro país, y la DGT avisa cada año de los peligros de tomar antihistamínicos que puedan afectar a la conducción. Ahora bien, si tu médico te ha recetado bilastina, ebastina, desloratadina o loratadina, puedes estar completamente tranquilo, porque todos estos fármacos son seguros si tienes que ponerte al volante.