No cabe duda de que el Mercedes Clase C es uno de los modelos más representativos de la marca de la estrella, pese a ser un modelo con menos pasado que sus ‘hermanos mayores’, el Clase y el Clase S. A modo de recordatorio, el Clase C nació en 1993 como heredero del 190 y hasta la llegada del Clase A, en 1997, supuso el escalón de acceso a la gama de Mercedes, aunque ofrecía una calidad a la altura del Clase E de la época. Además, el C 36 AMG fue el primer modelo de AMG fabricado en serie, tras integrarse en la infraestructura de la marca de la estrella.
Actualmente, su derivado en formato SUV, el GLC (que este año tendrá nueva generación), es el modelo con más demanda de Mercedes. Algo que en absoluto resta mérito al Clase C, que a contracorriente sigue ofreciendo una carrocería berlina, además de la práctica familiar (Estate). Mención aparte merece el Clase C All-terrain, creado a partir del Estate con una suspensión elevada y tracción a las cuatro ruedas para que ningún terreno se le resista.
El Clase C se encuentra actualmente en su quinta generación (sexta si consideramos al 190) que llegó al mercado en 2021 y que, de acuerdo al ciclo habitual, recibirá su primera actualización a lo largo de este mismo año. No obstante, será una puesta al día bastante discreta, que llegará cuando apenas resten dos años para la llegada Clase C eléctrico, pues acorde a su nueva política, irá deshaciendo poco a poco la actual gama 100 % eléctrica (EQA, EQB, EQS…) para integrar cada modelo en su respectiva gama. Eso sí, desde el punto de vista estructural y mecánico, serán coches diferentes.
El nuevo Mercedes Clase C cambiará más de lo que parece
Volviendo a lo que nos atañe, si nos centramos en las imágenes enviadas por nuestros colegas de SH Proshots, se aprecia una unidad sin apenas camuflaje, presente únicamente en el frontal. Este hecho deja bastante claro que la mayoría de los cambios estéticos se producirán en esta zona. A primera vista se aprecia una nueva distribución de las funciones en las luces principales, así como un diseño diferente de la parte baja del paragolpes. Si seguimos la línea de la carrocería, los retrovisores también podrían sufrir modificaciones, pues están parcialmente ocultos.
En el caso de la trasera, totalmente desprovista de vinilos, no se aprecia ninguna novedad. El diseño del paragolpes, las salidas de escape o los pilotos es idéntico al que presenta el actual Clase C.
Tampoco es de esperar que haya grandes cambios en la gama de motores, que seguirá formada por opciones gasolina y diésel (todas con hibridación ligera) e híbridas enchufables. Veremos si la marca es capaz de solucionar uno de los defectos más importantes de estas versiones está en la capacidad de carga, que se ve claramente afectada debido a la presencia de los paquetes de baterías.
Podría parecer un problema con difícil solución, pero marcas rivales como BMW han logrado colocar baterías semejantes sin que afecten a este espacio, en el caso del Serie 5. También esperamos que haya una mejora de la autonomía eléctrica, aunque no será de gran magnitud ya que los Clase C PHEV ya están entre los mejores del segmento en este sentido.
En el interior sí habrá novedades más importantes, especialmente en materia de conectividad e infoentretenimiento. También se puede esperar un nuevo volante (veremos si Mercedes renuncia de una vez a los mandos hápticos, como ya han hecho Volkswagen), diferentes molduras y recubrimientos.
Galería de imágenes espía del Mercedes Clase C 2026
Fotos: SH Proshots