Las ruedas son uno de los elementos más importantes de cualquier vehículo. No solo determinan la calidad de la conducción, sino que también juegan un papel crucial en la seguridad. Sin embargo, no todos los conductores prestan la atención necesaria a los materiales con los que están fabricadas sus ruedas.
Desde hace tres décadas, la industria automovilística ha experimentado una gran transformación en la composición de las ruedas gracias a la introducción del sílice. Este material ha revolucionado la seguridad en carretera, mejorando el agarre, reduciendo la resistencia a la rodadura y optimizando la eficiencia energética de los vehículos.
Si nunca te has preguntado de qué están hechas las ruedas de tu coche, este es el momento de hacerlo. Si no contienen sílice en su composición, es posible que no estén brindándote la seguridad y eficiencia que necesitas. A continuación, te explicamos por qué este ingrediente es imprescindible y cómo puede marcar la diferencia en tu experiencia de conducción.
2Eficiencia energética: cómo el sílice reduce el consumo de combustible
Uno de los beneficios adicionales del sílice es su capacidad para disminuir la resistencia a la rodadura. La resistencia a la rodadura es la fricción que se genera entre los neumáticos y la carretera, lo que influye directamente en la cantidad de energía que necesita el vehículo para moverse.
Con neumáticos convencionales, el motor tiene que esforzarse más para vencer esa resistencia, lo que se traduce en un mayor consumo de combustible. En cambio, los neumáticos con sílice permiten un desplazamiento más eficiente, reduciendo el gasto de carburante en los coches de combustión interna.
En el caso de los vehículos eléctricos, esta propiedad es aún más valiosa, ya que una menor resistencia a la rodadura se traduce en una mayor autonomía de la batería. Esto significa que los conductores pueden recorrer más kilómetros sin necesidad de recargar, optimizando el rendimiento energético del coche.